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miércoles, 6 de mayo de 2015

Lo que me impulso a mejorar


Tenía 15 años y cursaba 3º de la ESO. Ese año  fue algo complicado por las circunstancias propias de la adolescencia y por motivos personales. Eso se tradujo en unas notas muy malas en la primera evaluación: suspendí 6 asignaturas.

No recuerdo exactamente cuales fueron pero de lo que sí me acuerdo fueron de las palabras de un profesor que me hicieron mucho daño. Una mañana de diciembre se acercó a mi pupitre y me dijo que no tenía nivel suficiente para seguir en esa clase y que iba a pedir a jefatura de estudios que me cambiaran.

En ese momento algo hizo clic dentro de mí y las notas fueron en ascenso a lo largo del curso. De un pésimo 2 que saqué en la primera evaluación a un 8 en la última. No sé cuál fue la intención de ese profesor, pero lo que sí sé es que me hizo cambiar a mejor y si hoy leyera lo que estoy escribiendo le diría que gracias a él demostré que tenía nivel de sobra para sus lecciones y para mucho más. Y si pude hacerlo yo, puedes hacerlo tú.

Víctor Gonzalez

1º Animación Sociocultural y Turística

jueves, 30 de abril de 2015

Madurar y crecer


A lo largo de la vida se cometen muchos errores, sobre todo en la adolescencia donde todo parece no tener importancia y lo único que valoramos  es pasarlo lo mejor que se pueda con los amigos.

No he sido nunca el estudiante modelo que siempre han querido mis padres, tampoco el hijo ejemplar, pero el paso del tiempo me ha ayudado a entender y a comprender todo lo que podía haber dado y hecho durante todo ese tiempo. Pienso que aunque no haya hecho las cosas bien en el pasado, saqué fuerzas y valor para revertir la situación en la que me encontré, conseguí encontrar de los errores que había cometido una vía para corregirlos, no puedo valorar mi adolescencia como tiempo perdido puesto que me ha ayudado a ver la vida de otra manera y ser mucho más fuerte. Esto implica un cambio, cambiar no significa dejar de ser lo que tú eres, significa aprovechar el potencial que tenemos para sacarnos brillo, para no encasillarte, para no ponerse límites a uno mismo, para poder obtener una gran satisfacción  al saber que estás haciendo cosas que en un pasado no podías imaginar que tú lo pudieses hacer y sobretodo, para MEJORAR.


            Cuando creces, aprendes a despedirte de los malos hábitos, cuando VISTES TU MENTE, das la bienvenida a millones de sueños y experiencias que nos quedan por descubrir.

Nacho Peinado Lozano
1ºAnimación Sociocultural y Turística

miércoles, 29 de abril de 2015

¡Si quieres, puedes!


Todo empezó cuando crucé aquel estrecho de Gibraltar que separa mi África de España. Si, España, que sabía yo como era España y que había en ella. Todo por ir en busca de un mundo mejor, yo era una niña de 8 años que llegó a España, de ahí me tocó vestir mi mente en todo momento, estaba donde estaba porque aquello era una continuidad de cambios sin parar.

Está claro que ir a la escuela era lo primero que mi querido padre quería, pero nada era fácil para mí. El llegar a la escuela y ver a compañeros de clase y a profesores diferentes a mí, de diferente cultura me echaba para atrás. En ese momento solo pensaba en volver a casa, estar con mis padres y mis hermanos.

Los primeros días en la escuela eran eternos, me sentía como una extraña en aquella clase de segundo de primaria, mis compañeros me miraban raro, me decían cosas pero yo no entendía nada de nada, no sabía si se reían conmigo o se reían de mí, pensé que todo podría ser. Había de todo, unos eran buenos y otros malos y yo era la típica inocente que llegaba a clase sin saber lo que me esperaba.

Al igual en esta vida que nos encontramos con cosas malas, yo me quedo con lo bueno de aquellos momentos cuando yo misma decidí vestir mi mente, arrancar las ganas de aprender, de conocer una cultura diferente a la mía, de relacionarme con mis compañeros, de jugar con ellos ya que jugando me relacionaba mucho con ellos y esforzarme al máximo por seguir adelante esté donde esté. Mi apoyo más grande fueron tanto mis padres como profesores, todo por educar y ayudar. Conforme pasaban los días, la cosa iba mejorando, me esforzaba tanto en ir a clase, en hacer los deberes como en aprender más y más y de ahí, mil regalos y recompensas que recibía de mis padres. Al volver a casa de clase, se reflejaba en mí una sonrisa de oreja a oreja y no aquella tristeza de los primeros días tan duros. Todo era por cambiar, adaptarme y sobre todo aprender, todo cuesta pero nada es imposible en esta vida.

Y hoy en día visto mi mente sintiéndome tan orgullosa de haber seguido esforzándome al máximo, seguir estudiando  y siempre con las ganas de aprender, por eso doy las gracias por ser como soy a los que me han hecho ser así.


                                                                                                          Siham

                                                                       1º Animación Sociocultural y Turística

miércoles, 15 de abril de 2015

Una difícil decisión


Hace 4 años terminé el instituto y tuve que dar el paso de elegir lo que seguir estudiando: ¿Carrera universitaria? ¿Ciclo superior? ¿Derecho? ¿Secretariado? ¿En qué centro? ¿Me llegará la nota? Demasiadas preguntas.

Ya nos habían estado presionando años atrás con esta decisión y yo estaba muy indeciso ya que cada día pensaba de forma diferente y no me aclaraba. Finalmente llegó el momento y me equivoqué estrepitosamente. Acabé abandonando los estudios y quedándome todos los días en mi casa sin hacer absolutamente nada. Aunque cueste creer, no se pasa nada bien.

Un año después tuve que volver a decidirme y no lo tenía mucho más claro, pero recordé un consejo que me dio una antigua profesora que me ayudó mucho. Me dijo que me veía en el ámbito de lo social. Yo tenía mis reticencias ya que era un chico timidísimo, pero empecé Integración Social en el IES El Greco. Acabé perdiendo gran parte de esa timidez y sacando muy buenas notas. Tras la fantástica experiencia de las prácticas, puedo decir que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.

Lo que quiero decir con esto es que en muchas ocasiones la gente que nos quiere nos conoce mucho más de lo que creemos y en momentos difíciles hay que dejar aconsejarse por ellos. ¡Viste tu mente!

                                                                                              Víctor González Guerrero

1º Animación Sociocultural y Turística

viernes, 3 de abril de 2015

Ahora es el momento de que yo decida realmente lo que vale en mi vida


A veces siempre es bueno mirar hacia atrás y ver si realmente todo lo que has hecho te ha merecido la pena. Parar, reflexionar y observar con detalle todo lo que ha pasado hasta el momento. Recuerdo exactamente el día que me toco hacerlo. Mi padre siempre me lo decía: hija, párate a pensar que dentro de unos años cuando seas más mayor te arrepentirás del tiempo perdido en balde, que no merece la pena, que hay que vivir el día a día pero siendo consecuente de todo lo que puede acarrear el no hacerlo bien. ¡Qué razón llevaba! ¡Más que un santo! Y así me paso, que repetí, que por vaguear, por no escucharle, por no pararme a pensar y por mil cosas más deje pasar el tiempo y ahora con 22 años me arrepiento, claro está. Pero bueno también hay un dicho que dice que nunca es tarde… y creo que es hora de que todos los que no se paran a reflexionar lo hagan y miren si el camino que llevan es el adecuado, si creen que lo que hacen les llevará a ser lo que desde pequeños siempre hemos soñado.

¡Algo de ayudar a la gente papá! Y mira, estudiando animación que mejor manera. Al principio no es que estuviera muy contenta y de hecho pensé en dejar el ciclo. Pero no, tanto mis profesor@s como compañeros me animaron y menos mal que no volví a lo de años atrás.

Con todo esto quiero decirle a las  personas que aún están perdiendo el tiempo y piensan que “si soy joven, ya tendré tiempo de sobra para todo”, que el tiempo pasa, pasa como si nada y super rápido, que sin darte cuenta pasan los años y sigues estancado. Que hay tomar la iniciativa y decir “ya, se acabó. Ahora es el momento de que yo decida realmente lo que vale en mi vida, de ponerme las pilas e intentar poner solución a lo que hemos hecho mal”. Las excusas no valen, hay que mirar en el hoy y en lo que puedo hacer para tener un futuro mejor. Proponernos metas que aunque cuesten sabemos que vamos a lograrlas. Todos somos capaces de  alcanzarlas.


María Ramírez Gómez
1º Animación Sociocultural y Turística

martes, 31 de marzo de 2015

Visto mi mente con la música


Partamos de que cuando escucho música o toco mi guitarra, no pienso, me limito a sentir; a sentir cada nota, cada acorde, cada voz, cada cuerda resbalando por mis dedos cuando me fundo en uno con mi guitarra tocando un punteo. Si bien, en cierto modo, visto mi mente con la música, ya que cada letra me transmite algo distinto que la anterior; tristeza, alegría, motivación, enfado, o simplemente ganas de hacer el loco y disfrutar.

La música es, ha sido y será muy importante en mi vida, ya que gracias a ella muchas de las cosas que me propongo las consigo sin rayarme en si van a salir mal, o no lo voy a conseguir, puesto que como he dicho antes, la música me transmite muchísimas emociones y sentimientos que me ayudan a superar cada día con ganas y afrontar mis retos de frente. Me gusta mucho traducir las letras en inglés, porque, aunque al principio parezca que dicen tonterías sin sentido, la mayoría suelen ser muy profundas, con mensajes no tan claros que cuesta descifrar, pero, si consigues averiguar su mensaje, nunca más escucharás esa canción con los mismos oídos.

No me gusta definir mi guitarra como ¨una vía de escape¨, aunque así sea. Siempre que estoy decaído, ahí está ella, esperándome para subirme el ánimo, esperando que la coja y acaricie sus cuerdas para lograr evadirme un poco del mundo y creer que solo existimos ella y yo.
Sinceramente no podría decir que mi guitarra o la música me hagan competentes en nada, ya que con ellas no busco competencias, aunque se que sin darme cuenta están vistiendo mi mente, y lo más importante para mí, me hacen sentir.

Sentir que soy libre, sentirme un náufrago en medio del océano, sentirme un músico frustrado sentado en el alféizar de una ventana al que no le termina de cuadrar su composición, sentir que el mundo es el minúsculo y yo soy el gigante, sentir que todo lo que hay a mi alrededor va desapareciendo y poco a poco vamos quedándonos mi guitarra y yo a solas. Sentir.


Iván Verdú Izquierdo

1º Animación Sociocultural y Turística

jueves, 26 de marzo de 2015

E.S.O. COMO ALGO MÁS QUE ENSEÑANZA OBLIGATORIA

El proyecto “Viste Tu Mente” ha sido creado para chicos que presentan riesgo social y absentismo escolar; chicos que quieren ser escuchados más allá de su pupitre situado en el fondo sur de la clase,  chicos que hablan más con su apariencia externa que con sus opiniones y sentimientos guardados  en la cueva más profunda de sí mismos y que nosotros estamos empezando a encontrar.

Una actitud “pasota” a simple vista que se alimenta de un orgullo imperante que combate continuamente contra unos sentimientos ansiosos de pedir ayuda.

Todos hemos tenido 14 años como Ilyas, 15 como Mario ó 16 como Alejandro. Una etapa rebelde en la que en numerosas ocasiones no nos entendemos ni a nosotros mismos, y sin embargo, estamos sumergidos en un día a día influenciados por el qué dirán.

Recuerdo mi experiencia en la E.S.O. y esas sensaciones de nerviosismo, incertidumbre e ilusión. No era consciente de la importancia de la etapa que estaba experimentando, de cómo se iba agrietando el cascarón de mi propia coraza rellena de ingenuidad, pureza y fantasía que abría un nuevo camino repleto de piedras con las que tropezar, y una ola de nuevas experiencias se precipitaron hacia nosotros donde la piedad no existía.

Ese niño tímido, al que el temor le absorbía, poco a poco se le iba dibujando una sonrisa en la cara e iba conociendo a otros Sanchos, que aunque algo perdidos, le dieron a ese niño un empujón para seguir hacia delante. Siempre es bueno tropezar las veces que haga falta, comer tierra y llorar, y… ¿por qué no? PEDIR AYUDA.

Yo me quedo con cada una de esas experiencias ya que gracias a ella un día dejé de mirar hacia abajo, donde no me esperaba nada, y alcé la cabeza donde miles de expectativas y oportunidades me esperaban con ansia de que me comiera el mundo.

Rubén Carvajal Martínez

Alumno de 1º de Animación Sociocultural y Turística.

miércoles, 11 de marzo de 2015

CUANDO ESTUDIABA E.S.O.


            Ya hace tiempo… pero recuerdo que estuvo llena de buenos momentos, risas, bailes y alguna que otra bronca.


Fui de las muchas cuatro ojos que había en mi clase, aun que lo compensaba con que no me escogían la ultima para jugar al fútbol.  Era una vaga, estudiaba lo que me gustaba. Las matemáticas y educación física se me daban de lujo, pero historia….

 Me preocupaba más el baile de fin de curso que aprobar todas en Junio. No era una niña mala, al contrario nunca recibí un parte, eso sí, negativos por hablar todos los que quisieses y más. También me escapaba de vez en cuando, pero porque pensaba que si no lo hacía iba a ser el bicho raro de clase y claro, por entonces para mí era más importante que no me mirasen como la “rara” a ir a clase y que no llamasen a mi casa.

Me gustaba el típico chico guapete de clase que solo hace caso a las chicas más mayores. También tuve mi época de fijarme en los profes de prácticas, pero claro… estaban fuera de mi alcance.

Mi meta era sacarme E.S.O para poder estudiar lo que verdaderamente me apetecía, lo que no pensaba es que si me hubiese sacado secundaria a su debido tiempo, lo demás lo hubiese podido sacar más temprano.

Llegar a tercero de E.S.O fue bueno y malo. Me libre de ser “la cuatro ojos”  con unas lentillas, pero en el instituto decidieron meterme en diversificación y mis padres dieron su consentimiento. Yo pensaba (como mucha gente) que diversificación era para los más tontitos y yo no quería formar parte de ese grupo. Si hubiese habido alguien que me hubiese dicho, tranquila porque tu pensamiento es erróneo me hubiese librado de más de un sofoco y de tardar mi tiempo en darme cuenta, que verdaderamente mis pensamientos estaban equivocados. Además, me volví a reunir con la mayoría de mis compañeros del colegio, algo que me ayudo a que las clases no fuesen tan malas como me las había imaginado en mi cabeza.
El último curso fue sensacional, aprendí que conseguía mas yendo a clase que haciendo novillos, además, siempre que faltaba a clase pasaba algo bueno o hacían alguna cosa chula en clase y yo me lo perdía. Me fui de viaje de fin de curso con ilusión de aprobar todo y conseguir mis objetivos, y por supuesto en mi graduación participe en el baile final!!

E.S.O es una etapa de cambios, de aprendizajes, de gente nueva, de risas y llantos, pero es una etapa que todos debemos de pasar. Si hubiese habido alguien que me hubiese dicho ahora haz esto y ahora no hagas lo otro, hubiese sido más fácil. Pero como me dice mi madre, la aventura  está en vivirlo uno mismo.

Ángela López 
1º Animación Sociocultural y Turística



jueves, 5 de marzo de 2015

CUANDO ESTUDIABA E.S.O.


¿Qué como era cuando yo estudiaba la ESO? Bien, de lo poco que se de la prehistoria es que estaba todo lleno de bichos y que el taparrabos era lo más entre los it boy del momento. Si ni siquiera se llamaba ESO…En fin, esperad que haga memoria a ver si me acuerdo.
                Cuando yo estudiaba ESO lo primero que recuerdo es que la gente no venía tan guapa a clase, la prenda oficial era el chandal fosforito…¿cómo? ¿no lo conocéis? Pues imaginaros los dos o tres colores mas chillones que podáis y mezcladlos…cuando entrábamos a clase parecíamos una de esas maquinas de bolas de colores, todos apretujaditos. Vamos que más podría no se podía ser. Buscábamos, mas que otra cosa, la comodidad para pasar lo mejor posible esas seis horas lo que nos hacia competentes en funcionalidad…y especialistas en horteradas.
                Todas las mañana me levantaba al oir sonar mi móvil…”Dani hijo despierta que vas a llegar tarde”, me dormí. En modo zombie tipo Walking Death, me duchaba, desayunaba y me iba para clase. Cada dia lo mismo, mates, lengua, física, historia, antes no había que hacer un master para elegir asignaturas y aún asi estaba mas perdido y aburrido que la Esteban en una biblioteca. Los profes no ayudaban demasiado contando siempre la misma historia de la misma manera, y nada de hablar o distraerse que enseguida cargaban al supercapón sorpresil por la espalda (Algún día te los devolveré Don Mariano) Encima creo que el profe mas joven que tuve tendría unos 150 años mas o menos. Nada que ver con los profes de ahora.
Menos mal que al menos estaba ella, Maria del Carmen, la repetidora de dos mesas mas atrás, una adelantada a su tiempo que no iba con chandal a clase. El verdadero motivo que me permitió superar y aprobar cada curso para llegar al final a lo que realmente quería hacer. Es como cuando juegas al Candy Crush, para llegar al nivel 132 tienes que pasar por los 131 niveles anteriores. Supongo que, como a mi me pasaba, con esa edad la mayoría de las personas no tienen ni idea de lo que queremos hacer con nuestra vida, bueno quizá tener una cuenta en Suiza y un macho o hembra made in Mujeres, hombres y viceversa, pero incluso para eso hay que estar preparado y tener ciertos conocimientos básicos. En mi caso fue un medio para alcanzar un fin que de verdad quería conseguir.
         Desde mi punto de vista, él de un alumno de 37 años, es decir, alguien que conoce como eran las clases hace 25 años y puede compararlas con como son ahora, hoy muchas tardes tengo la sensación de estar en el plató de Salvame de Luxe en vez de en clase. Y es que, si los profes han cambiado, los alumnos son un nueva especie que podríamos llamar Homo Hiperactivicus. Se trata esta de una especie de alumno mucho mas evolucionada que el anterior Homo Sapiens, que ha desarrollado la capacidad de hablar como una metralleta, a discreción y por intervalos de tiempo ilimitados, vamos que no se calla ni debajo del agua, con los pulgares superdesarrollados como resultado del constante uso de las TIC, y que necesita dosis periódicas de monóxido de carbono, aproximadamente cada 45-50 minutos, para evitar un fallo orgánico.
                Aún con todo y salvando la lógica nostalgia de épocas más sencillas y despreocupadas, tengo que decir que me quedo con lo de hoy, pues aunque solo sea por la verdad que significa que “el saber no ocupa lugar”, sin sombra de duda alguna, recomiendo disfrutar de la experiencia de formarse a todo el mundo. La mente del ser humano, ya sea Homo Sapiens u Homo Hiperactivus, es en proporción, un lugar mas grande que el propio universo, por lo que si no lo llenamos de conocimientos y experiencias…cuanto espacio desaprovechado.
               
                Daniel Montañés.

Alumno 1º Animación Sociocultural y Turística